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viernes, 30 de noviembre de 2007

Sin palabras...

Transcribo lo que salió en la página 5 de El Universo el día 30 de noviembre del 2007, en uno de los cortos asambleístas del lado izquierdo.

Diario oficial

Los asambleístas recibieron como cortesía un ejemplar de diario El Telégrafo, que está en proceso de traspaso de la AGD al Ministerio de Economía. Unos lo leyeron, otros los usaron para espantar las moscas.

Algunos ya lo habrán leído, aunque para todos ustedes dejo la opinión al respecto. Mucho temo que la indignación puede hacer que escriba algo que puede herir susceptibilidades… solo espero que el ejemplo del “Mayor Diario Nacional” no se siga en otros medios de comunicación.

El uso que se le dé a un medio escrito puede ir desde la lectura instructiva hasta como sustituto del papel higiénico y lamento la cantidad de árboles que se prestan para un futuro tan incierto y a veces improductivo.

Que más se puede decir sobre el proceder de lo que yo creí era uno de los medios más coherentes, objetivos y con la suficiente madurez periodística para informar. Tengan cuidado colegas, si se ponen delante de un toro molesto es probable que reciban una cornada.

Si lo hacen, sólo estén seguros de que van a ganar… con la razón.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Cuidar las palabras

Bien dijo un camarada que hay quienes parecen vivir de críticas que rayan en total ignorancia para comentar las acciones ajenas.

Y le tomo la palabra a un gran amigo cuando pienso que “la ignorancia es atrevida”, pretenciosa y digna de cualquier chismorreo de cantina por el empecinamiento que proyecta en cada palabra.

Cuando escucho en varios medios de comunicación “Se obligará a escuelas a aprender a cantar el jingle del movimiento Acuerdo País”, en referencia al himno Patria me resultó inédito que muchos se pusieran de acuerdo para ser o parecer amnésicos e inculturales.

Primero; “Patria” no es un jingle sino una obra escrita para los estudiantes escolares por el reconocido maestro liberal Manuel María Sánchez, cuando era rector del Instituto Nacional Mejía, en 1913, con el objeto de exaltar nuestras virtudes cívicas.

Yo reconozco que ignoraba el origen del himno, hasta que leí –ojo- en El Universo sobre sus autores en mayo de este año. Luego de criticar el uso que se le dio, se reconoció la estrategia para rescatar tan insigne melodía que fue utilizada también como cántico de batalla de los recordados “forajidos”.

Segundo; no es “obligación” cantar el himno sino una sugerencia del Ministerio de Educación y tampoco es nueva. La medida fue dispuesta por el propio Sánchez cuando ocupó dicha cartera de Estado en 1929 y fue borrada de los actos cívicos, junto a la asignatura de Educación Cívica, por un irracional decreto de los 80 que la consideró excesivamente “patriotera”.

Ese ímpetu y apasionamiento de ideas, que deberían ser canalizados para proyectar soluciones y no solo problemas, puede ser contraproducente sino cuenta con una avidez por conocer las coyunturas de cada eventualidad.

Fue un mediocre actor de Hollywood pero un gran presidente, Ronald Reagan quien dijo “confía pero verifica”. La redacción de una noticia debe ser una obra de arte, a la cual siempre le faltarán pinceladas para que quede perfecta, pero procuremos evitar que el apuro por salir del deber –o un mal supervisor- nos haga dibujar en mal trazo.

Ruego a Dios que la terquedad no me convierta en un atrevido ignorante que, en el afán de defender ideologías, pueda caer en la amnesia, el paroxismo y la mediocridad… es la plaga del momento.